miércoles, 19 de agosto de 2009

Principios de Diseño del Power Point


Consistencia

¿Son sus diapositivas consistentes como un mecanismo de relojería? Frecuentemente las presentaciones parecen una escabrosa mezcolanza de diferentes colores, fuentes y formatos.
Si estas diapositivas fueran una comida, la variedad de opciones en su plato lo dejaría con un cuadro de indigestión.
Si quiere mejorar sus diapositivas debe asegurar su consistencia.
Oscar Wilde dijo, “La consistencia es el último refugio de aquellos que no tienen imaginación”. Afirmar que sus diapositivas necesitan ser consistentes no significa limitar la creatividad. En vez de esto significa reducir el ruido innecesario en sus diapositivas.
Las inconsistencias que debe eliminar de sus presentaciones son los errores de diseño de su Power Point. Hay cinco áreas del diseño de una presentación que pueden beneficiarse de una mayor consistencia:

1. Colores: ¡No debe utilizar todos los colores del arco iris en sus diapositivas! Sus presentaciones lucirán mucho mejor si se limita a utilizar SÓLO un grupo de colores en forma consistente en sus diapositivas.

2. Fuentes: Las fuentes son como las medias lunas, no debería tener más de tres al mismo tiempo. No se quien puede comer tres medias lunas de una, a medida que se abarrotan en su boca.
Bueno las fuentes son como las medias lunas en ese sentido: a usted no le gustarán los resultados si tiene demasiado de un elemento bueno.
Existen más de 200 fuentes en el Microsoft Office 2007, pero su presentación NO debe incluir más de tres.
Si se incluyen demasiadas fuentes en las diapositivas pueden volverse una distracción y diluir la efectividad de su mensaje.
Si usa múltiples fuentes, trate de utilizarles de manera consistente en todas las diapositivas: La misma fuente para todos los títulos, la misma para todos los textos, etc.
¡Cada línea de su diapositiva no tiene que utilizar una fuente diferente!

3. Imágenes: Algunas presentaciones pueden terminar pareciendo collages de colegio primario mal hechos.
Cuando utiliza múltiples imágenes en su presentación puede mejorar su calidad eligiendo fotografías y clip art que tengan un estilo similar.

4. Formato: Para mejorar el “brillo” del diseño de su presentación debe invertir tiempo en asegurarse que el formato de las fuentes, imágenes, viñetas, animaciones, fondos, etc. sea consistente.

5. Contenido: A medida que construye el contenido de la presentación debe considerar utilizar una estructura consistente y uniforme.

Ser consciente del Principio de Consistencia le permitirá crear presentaciones que comunican su mensaje en forma más clara y efectiva.


Principios de Diseño del Power Point: Control

¿Controla usted a su presentación de Power Point?
Muchos presentadores no se dan cuenta que fracasan a la hora de controlar muchos aspectos que determinan el éxito o el fracaso de sus charlas o clases.
Decisiones “insignificantes” durante la fase de diseño de la presentación pueden luego “acechar” al orador durante la fase de presentación. Como ejemplos podemos citar qué contenidos incluir, como introducirlos o qué efectos especiales utilizar pueden construir o destruir una presentación.
El principio de control afirma que usted construye sus diapositivas de Power Point de una forma tal que le permite controlar y, por lo tanto, lograr un resultado exitoso para su presentación.
Conduzca a sus diapositivas hacia el resultado que usted desea, no se deje conducir por sus diapositivas hacia un destino no deseado.
En vez de culpar al software por resultados decepcionantes, debería evaluar si está tomando alguna de estos elementos de diseño demasiado a la ligera y no está controlando en forma activa el “destino” de sus presentaciones.


Elija el contenido correcto

Demasiado a menudo los oradores incluyen contenidos que son la causa de que una presentación se aparte de su curso.
Una vez que la presentación está fuera de curso, usted ha perdido el control. He aquí algunas formas de que esto pueda ocurrir:

1. Contenido contradictorio: En el intento de “pintar un cuadro completa”, un presentador puede incluir información contradictoria o conflictiva, lo cual efectivamente destruye todos los temas claves que pensaba explicar. El “corazón” de su contenido necesita ser mucho más fuerte que cualquier tema conflictivo que usted introduzca.

2. Contenido complementario: Un presentador puede incluir información “extra”, lo cual despega a la presentación sobre tangentes inesperadas o no deseadas, o le resta mérito al mensaje central que el presentador deseba transmitir.

3. Contenido incontestable: Otro presentador puede suscitar preguntas en su presentación que son superiores que lo que su contenido pueda contestar, dejando a la audiencia más frustrada que edificada. Si usted abre una brecha de conocimiento, ¡esté seguro que puede cerrarla con sus contenidos!

El daño auto-inflingido por contenidos mal escogidos (una especie de “masoquismo” docente no poco frecuente lamentablemente) es desafortunado y completamente prevenible.
Póngase en los zapatos de la audiencia y trate de anticipar las preguntas obvias que harán sobre su contenido. Basado en sus reacciones anticipadas edite por consiguiente su contenido.


Administre el flujo de la información

NO es suficiente con tener el contenido correcto. También se necesita controlar la forma en la cual éste es “introducido” a su audiencia.
“Puesta en escena” del contenido: Necesita tener el contenido correcto pero también necesita introducirlo de una forma “digerible” para su audiencia.
Cómo introduce su contenido es algo que se puede controlar a través de “partir” el texto o los gráficos en porciones que no causen dispepsia pedagógica.
En vez de abrumar a su audiencia con cada detalle “de un golpe” en una diapositiva, puede ir presentando el contenido en múltiples diapositivas para controlar el flujo de información hacia su audiencia.

Minimice los problemas técnicos

Muchos presentadores se olvidan que la ley de Murphy puede destruir TODA presentación de Power Point.
Lo que parecía una buena idea en la pantalla de su computadora en su casa puede rápidamente convertirse en una pesadilla en otro lugar en la computadora de otra persona o institución.
Debe determinar su nivel de tolerancia para problemas técnicos (¿puede mi reputación sufrir un impacto negativo si esto no funciona?) e identificar áreas probables de problema de antemano.
Esta es una lista de problemas técnicos frecuentes para anticipar y minimizar:

1. Conectividad a Internet: Si su presentación tiene un link a un website, usted se está exponiendo a un problema potencial, especialmente si no está seguro si tendrá acceso a Internet o cuán bueno es dicho acceso (que sea lento o débil).

2. Sonido: Si va a mostrar un video o un efecto de sonido en sus diapositivas, debe asegurarse que el audio tiene un buen soporte técnico. Ya que NO hay sustitutos para un sonido faltante.
Confíe en mi, explicarle a la audiencia qué es lo que deberían estar escuchando, ¡no funciona!

3. Fuentes: Algunos presentadores quieren agregar fuentes para realzar sus diapositivas. A menos que el presentador activamente haya incrustado dichas fuentes en la presentación, el Power Point insertará una fuente diferente en su lugar en cualquier computadora que no tenga instalada la misma fuente.

Como regla general, cuantas más “piezas móviles” tenga en el Power Point (por ejemplo cualquier cosa externa al software o no estándar) lo más expuesto estará a tener problemas.
Trate de minimizar las piezas móviles si tiene baja tolerancia para los problemas.
Un consejo final: ¡Tenga siempre un plan B si va a usar el Power Point!
No es infrecuente ver clases y presentaciones que se suspenden porque la computadora no puede leer su CD, el software no es compatible, el cañón no reconoce a la computadora, etc., etc.
Por esto siempre lleve alternativas (CD, laptop, diapositivas, filminas, “crayones”, etc.), recuerde que la secuencia conexión “cañón” – computadora - grabación de su CD no es un paseo romántico en bote sino una verdadera caza de ballenas.
Un plan de emergencia pensado en forma previa puede sacarlo de apuros.

martes, 11 de agosto de 2009

Neurobiología “no clásica” del Sueño y de la actividad onírica


“Morir, dormir, con suerte soñar, ay esa es la duda; pues en ese dormir de muerte qué sueños vendrán” Hamlet (Shakespeare)

¿Por qué Neurobiología no clásica del Sueño? Porque, en contra de las teorías tradicionales de que la actividad onírica es resultado de la estimulación troncal ascendente de la corteza visual al azar, sin ninguna relación con nuestra vida emocional, expondremos la teoría de Kaplan – Solms que plantea a la actividad onírica como resultado de la activación descendente, que parte desde la Corteza Prefrontal, y que permite relacionarla con nuestra vida emocional.
Comenzaremos este tema con un dato desalentador sobre el sueño (una actividad que ocupa prácticamente 1/3 de nuestras vidas): ¡Aún no se sabe a ciencia parte cual son sus funciones!


1. Cuatro conceptos importantes sobre la neurobiología del sueño:

Es un fenómeno contra intuitivo: Si uno observa a una persona durmiendo, fenomenológicamente este parece un proceso pasivo (no en vano en la mitología griega el dios del sueño –Morfeo- era hermano de Tanatos, el dios de la muerte), homogéneo y de descanso. Pues bien estas ideas NO son correctas. El Sueño es un proceso activamente iniciado y activamente finalizado. Durante el sueño hay períodos en los que el cerebro gasta más energía que durante la vigilia.
Es un fenómeno heterogéneo: El sueño está compuesto por dos estadios alternantes, electrofisiológica y conductualmente diferentes, que presentan variaciones filo y ontogenéticas: El sueño sin movimientos oculares rápidos o Sueño Lento (NMOR) y el sueño con movimientos oculares rápidos o Sueño Rápido (MOR).
Es un periodo de reorganización funcional del “cableado neuronal: Diferentes estudios mediante neuroimágenes funcionales han mostrado que el patrón de áreas activadas e inactivadas durante la vigilia, el sueño NMOR y el MOR son diferentes, mostrando así que durante los diferentes estadios del sueño se establecen diferentes conexiones funcionales.
Puente Cerebro – Mente: Durante el Sueño se autoactivan los mecanismos de la actividad onírica, ese “fantasma” (muy distinto al fantasma en la máquina que planteaba Descartes) que con un argumento bizarro nos “asalta” con imágenes, colores y movimientos. La Actividad Onírica es un “camino real” hacia el inconsciente y nos daría la posibilidad de “mapear” la mente en el cerebro.


2. Sueño Lento
- Cerebro inactivo en un cuerpo activo
- Tálamo desconectado

Podríamos caracterizar a este período del Sueño imaginándonos un político, o sea un cerebro inactivo en un cuerpo activo.
Durante la transición del estado de vigilia al de Sueño Lento el Tálamo sufre una profunda reorganización bioeléctrica que pasa de una descarga desincronizada, típica de vigilia, a una descarga sincrónica que “desconecta” al Tálamo (y por lo tanto a la corteza cerebral) de los estímulos provenientes de los receptores sensoriales periféricos (recordemos que salvo la vía olfatoria, que tiene un “fast track” desde el bulbo olfatorio al Sistema Límbico sin pasar por el Tálamo, todas las restantes vías sensoriales previo a su llegada a la corteza cerebral realizan un relevo sináptico en el Tálamo). O sea que esta sincronización de las descargas neuronales talámicas que se genera en la transición vigilia – sueño lenta actúa como una especie de “piquete” que impide la activación sensorial de la corteza cerebral.
El Sueño Lento estaría relacionado con el “depósito” de energía, neurotransmisores, canales y otras macromoléculas de importancia funcional y presenta las siguientes características:
- Predomina en la primera mitad de la noche.
- Es el período del sueño más profundo, o sea que es el más difícil de despertar por estímulos externos.
- Está caracterizado en el Electroencefalograma (EEG) por ondas lentas de gran amplitud.
- Ocupa ¾ del sueño.
- La actividad onírica es mal recordada.
- Presenta movimientos musculares.
- Disminución del metabolismo cerebral.


3. Sueño Rápido
- Un cerebro activo en un cuerpo inactivo.
- Fenómenos tónicos y fásicos.
- Núcleos colinérgicos protuberanciales y génesis “progresiva” del Sueño Rápido.
- ¿El Sueño es una función filogenéticamente “moderna” dependiente de núcleos filogenéticamente antiguos?
- Argumentos bizarros de la actividad onírica: Cambios del “microclima” neuroquímico y activación disociada de diferentes estructuras cerebrales.
- Actividad Onírica: Un mundo de recuerdos, emociones, alucinaciones y movimientos.

Se puede caracterizar por un cerebro activo en un cuerpo inactivo. Durante el Sueño Rápido se “complica” la actividad mental y se “simplifica” la actividad física.
En general se relaciona al Sueño Rápido con el depósito de memoria.
También existe una hipótesis que relaciona al Sueño Rápido con el “rejuvenecimiento” de los depósitos de Serotonina. Esta hipótesis está basada en la similitud fenomenológica existente entre los animales sometidos a privación de Sueño Rápido y a aquellos con niveles bajos de Serotonina cerebral. Ambos presentan una conducta maníaca.
Una de las funciones de la Serotonina es mantener la estabilidad en los canales perceptivos y cognitivos. Cuando los niveles de Serotonina descienden esta restricción entre los diferentes canales aferentes y cognitivos desaparece y puede “cruzar” información de un canal al otro. Así una reducción mínima en los niveles de Serotonina puede facilitar la generación de ideas, pero un descenso importante genera sentimientos y percepciones incoherentes y caóticas.
El sueño rápido se caracteriza por fenómenos fásicos (o sea que aparecen de manera intermitente) y por fenómenos tónicos que aparecen en forma sostenida.
Dentro de los fenómenos fásicos se encuentran las ondas Ponto-Genículo-Occipitales (PGO), la actividad onírica y las contracciones episódicas de los músculos óculo-motores y del oído medio.
La génesis del Sueño Rápido se debe a la autoactivación de núcleos colinérgicos protuberanciales que “bombardean” el encéfalo con “salvas” de ondas bioeléctricas denominadas ondas PGO que serían las responsables de los Movimientos Oculares Rápidos que caracterizan a este período del sueño.
Este tipo de activación se la denomina en la neurofisiología clásica como “progresiva” ya que implicaría que el Sueño (y como veremos más adelante la actividad onírica también según esta “visión”) se deben a un proceso de activación que se inicia en el Tronco y progresa en forma ascendente hacia la corteza cerebral.
Existe una dificultad desde el punto de vista filogenético cuando comparamos la “altura” de los núcleos troncales relacionados con la génesis del sueño rápido y con aquellos relacionados con la vigilia.
Un concepto evolutivo muy importante es el que plantea que a mayor antigüedad filogenética de una estructura neuronal más medial y más inferior será su ubicación.
El Sueño Rápido NO es un fenómeno que aparezca en todas las especies (por ejemplo no aparece en aves y peces) por lo cual es una actividad filogenéticamente más “moderna” que la vigilia.
¿Si esto es así cómo es posible que la ubicación de los núcleos relacionados con la génesis del Sueño Rápido (Protuberancia) sea inferior a la de los relacionados con la Vigilia (Mesencéfalo)?
Una hipótesis es que estos núcleos protuberanciales, en animales primitivos, habrían estado relacionados con una forma de vigilia, que al progresar el fenómeno de encefalización, fueron cambiados por otra estructura superior.
Los núcleos protuberanciales entonces, por un fenómeno de “exaptation” fueron dedicados al Sueño Rápido.

Características del Sueño Rápido:
- Ocupa ¼ parte del sueño
- Predomina en la segunda ½ de la noche
- Es más superficial (o sea es más fácil de ser despertado por estímulos externos)
- Ondas PGO (fenómenos fásicos)
- Movimientos oculares rápidos (fenómenos fásicos)
- Actividad onírica: Bien recordada si sucede hasta 5 minutos antes de despertarse.
- Poiquilotermia: La temperatura corporal oscila durante esta período del sueño.
- Vasodilatación de tejidos cavernosos tanto en el hombre (erección) como en la mujer (ingurgitación del clítoris).
- Atonía muscular: Durante la “tormenta” bioeléctrica que son las ondas PGO, el cuerpo queda inmóvil debido a una inhibición activa de las motoneuronas espinales mediada por la Glicina. Esto impediría que “actuemos” los argumentos de nuestros sueños en nuestra propia cama (lo que sería muy riesgoso ya que hay casos reportados en la literatura de pacientes – y/o sus acompañantes de cama - que presentaron fracturas de cráneo y hemorragias intracraneanas por una falla de esta inhibición muscular).

Nadie puede negar que, en general, los argumentos de nuestra actividad onírica son bastantes “bizarros” y claramente diferentes del estado cognitivo de la Vigilia.
Esto se debe a múltiples factores:
- El cambio del “microclima” neuroquímico que se experimenta en la transición desde la vigilia hacia el sueño rápido. Durante la vigilia son las monoaminas las que predominan, pero a medida que pasamos al sueño lento y luego al sueño rápido se observa un descenso progresivo de estos neurotranmisores y un ascenso del nivel de la Acetilcolina. La Serotonina y la Noradrenalina serían los responsables del estado de conciencia (juicio, razón y recuerdo) característico de la vigilia mientras que el alto nivel de la Acetilcolina sería el responsable del estado de “conciencia” típico de la actividad onírica (falta de juicio sobre la irracionalidad del argumento de la actividad onírica, sensación “delirante” que estamos despiertos, tolerancia de incongruencias, discontinuidad temporo espacial y ausencia de recuerdo).
- Durante el sueño existe una activación disociada de diferentes estructuras cortico – subcorticales. Mientras que la Corteza Prefrontal Dorsolateral (CPF DL) (estructura cortical “ejecutiva” responsable de la orientación temporo-espacial y la memoria de trabajo) se desactiva, las cortezas Parietal e Inferotemporal (responsables del procesamiento asociativo de las aferencias visuales), la vía Mesolímbica (sistema de búsqueda y motivación), el Sistema Límbico (procesamiento emocional) y los Ganglios de la Base (GB) (procesamiento de programas motores) se activan.
- Este patrón de activaciones y desactivaciones explica las características típicas de la actividad onírica: Un mundo de recuerdos, emociones, alucinaciones y movimientos.


4. La actividad onírica según la Neurofisiología “tradicional”
- Sueño Rápido, activación del Sistema Límbico y contenido emocional de la actividad onírica
- Naturaleza visual de la actividad onírica y activación Occipital
- Actividad onírica, movimientos y activación de los GB

Múltiples estructuras del Sistema Límbico, como el Hipocampo y el Complejo Amigdalino, relacionadas con el procesamiento y el recuerdo emocional, se “encienden” durante el Sueño Rápido. Probablemente esta activación Límbica es la que “esculpe” y organiza el contenido emocional de la actividad onírica.
La naturaleza visual de la actividad onírica estaría relacionada por la activación ascendente (progresiva) de las Cortezas Occipitales por las ondas PGO que provienen desde la Protuberancia.
Durante la actividad onírica raramente soñamos que estamos sentados o quietos. Lo más frecuente es que nuestros sueños estén “teñidos” de movimientos (saltamos, caemos, volamos, etc.) por esto no es incoherente que durante el sueño se activen los Ganglios de la Base una de cuyas funciones es la preprogramación de los movimientos.
Desde la perspectiva de la neurofisiología “clásica” la actividad onírica estaría totalmente desprovista de un sentido psicológico ya que sería causada por la activación al azar de la corteza visual por las descargas protuberanciales. En esta teoría la actividad onírica sería el resultado de una síntesis cortical de estas imágenes generadas en forma “aleatoria”.
Podríamos entonces preguntarnos: ¿Ha acabado la neurofisiología con la teoría freudiana de los sueños?
Debemos recordar que en la historia intelectual del siglo XX el año 1900 se ve “marcado” por el hallazgo de cuatro formas nuevas de entender la naturaleza, por el descubrimiento de “cuatro fuerzas ocultas al ojo desnudo” (Watson) que pusieron en duda aquellas categorías mediante las cuales se había organizado la realidad del hombre: el gen, el cuanto de energía, el electrón y el inconsciente (el 6 de enero de 1900 surge en Viena la reseña del libro de Sigmund Freud “La interpretación de los sueños”).
En español el verbo acabar tiene un exquisito doble sentido. Por un lado significa destruir algo, en su otro sentido significa darle a algo su terminado (su acabado) final que lo completa.
Veremos que en realidad la neurofisiología NO ha destruido a la teoría freudiana de los sueños sino que le ha dado su conclusión, su “acabado” final.
Para esto fue necesaria que la neurofisiología experimental, basada fundamentalmente en la electrofisiología y la neuroquímica “animal”, fuera “rescatada” por la investigación anátomo - clínica. Esta correlación entre la investigación experimental y la investigación clínica es un “matrimonio” muy antiguo. Los grandes avances en la localización cerebral durante el Siglo XIX por parte de Flourens (corteza cerebral con funciones motoras), Magendie (raíces posteriores sensitivas y raíces anteriores motoras) y Broca (área cortical del lenguaje) se confirmaron mediante este matrimonio.


5. La actividad onírica según el Neuropsicoanálisis
- La actividad onírica y el Sueño Rápido son dos procesos que pueden ocurrir simultáneamente pero que son estructural y funcionalmente independientes.
- Actividad onírica y activación descendente: Corteza Prefrontal – Sistema Límbico – Corteza Asociativa sensorial – Corteza Occipital unimodal.
- CPF DL como el gran “censor”.

Dos hallazgos contundentes de la clínica y las neuroimágenes pusieron en serios “aprietos” a la teoría de la actividad onírica como el producto de una síntesis cortical en base a las imágenes activadas desde el Tronco Cerebral.
Un hallazgo fue que en pacientes con lesiones troncales desaparecía el Sueño Rápido pero los pacientes seguían teniendo actividad onírica y en pacientes con lesiones de la Corteza Prefrontal Ventromedial (CPFVM) (área cortical que recibe aferencias de la vía Mesolímbica de Búsqueda y Recompensa) desaparecía la actividad onírica pero seguían teniendo un Sueño Rápido normal.
La conclusión de estos hallazgos es clara: la actividad onírica y el Sueño Rápido son dos procesos que pueden ocurrir simultáneamente pero que son estructural y funcionalmente independientes.
La actividad onírica NO es el resultado de un ordenamiento cortical de la actividad caótica troncal. Muy por el contrario veremos que la corteza cerebral construye su propia agenda de la actividad onírica.

Para el Neuropsicoanálisis la actividad onírica es un “mundo” activado a “contramano” de la teoría de la activación progresiva:
La primera estructura que se activa en la génesis de la actividad onírica sería la CPFVM, íntimamente relacionada con la vía Mesolímbica y las funciones de Búsqueda, Motivación y Recompensa. Esta activación es acompañada por la inactivación del gran “censor”, la CPFDL responsable del control conciente y de funciones ejecutivas cognitivas. Inactivado el gran censor nuestras motivaciones inconscientes pueden tomar transitoriamente el control y “jugar” con libertad.
La CPFVM activaría al Complejo Amigdalino (procesamiento de la memoria emocional inconsciente) y al Hipocampo (memoria autobiográfica consciente).
A continuación se activarían el conjunto de Cortezas Asociativas polimodales relacionadas con el procesamiento superior de la información visual en las vías ventral y dorsal como lo son las áreas asociativas parieto – temporo – occipitales
[1] (sistema de representación visuo-espacial).
Finalmente se activan las áreas unimodales asociativas visuales occipitales.

O sea que la actividad onírica depende de la activación secuencial de:
I. La corteza asociativa relacionada con la motivación y recompensa
II. Las áreas cortico – subcorticales relacionadas con la memoria.
III. Las áreas de procesamiento visual superior.
IV. La región donde se “proyectan” las imágenes.


6. Filogenia del Sueño
- Un “combate” entre ecología y homeostasis
- Durmiendo con un ojo abierto y un hemisferio “despierto”

El “combate” latente entre ecología y homeostasis, o sea que debo dormir para mantener la homeostasis cerebral pero dormir me somete al riesgo de ser presa de mis predadores, ha sido resuelto de diversas maneras en la evolución.
Una forma adoptada especialmente en aquellas especies que son presas (jirafas, conejos, caballos, etc.) es dormir períodos cortos (¡sólo los predadores nos podemos dar el lujo de dormir ocho horas seguidas sin correr riesgos!).
Otra estrategia adoptada en ciertas aves y mamíferos acuáticos, es el sueño lento unihemisférico. ¿Se puede dormir con un ojo abierto y un hemisferio “despierto”?
La Naturaleza nos demuestra que sí. Ciertos tipos de aves que duermen en las copas de los árboles lo hacen con el ojo que mira hacia la periferia del árbol –que es desde donde puede venir el predador- abierto (y con su hemisferio correspondiente despierto) y con el ojo que mira hacia el interior cerrado (y con su hemisferio correspondiente durmiendo). A lo largo de la noche van rotando de posición y alternando el hemisferio que duerme.


7. Ontogenia del Sueño

Debe recordarse que el Sueño sufre importantes modificaciones cuanti y cualitativas desde el nacimiento hasta la vejez . Debido a estos cambios una persona mayor de 65 años presenta una importante disminución de la cantidad de horas de sueño necesarias y un decremento de las fases del sueño más profundas. Por todo esto cuando un geronte consulta por “insomnio” debe recordarse que sus requerimientos de sueños son mucho menores que los de un adulto y que prevalecen en él las fases de sueño más fáciles de despertar por estímulos externos. Consecuentemente si le indicamos ansiolíticos o hipnóticos estaremos medicalizando una situación fisiológica.


8. Actividad onírica y Alucinaciones

¿Cuál es la delgada línea que separa a las Alucinaciones de la actividad onírica?
Para analizar esta cuestión, con algunas implicancias de interés para la Psiquiatría, debemos recordar ciertos conceptos funcionales:
- El pasaje del estado de Vigilia al de Sueño y viceversa, NO es un proceso brusco sino un estado transicional que puede estar compuesto por características tanto de la Vigilia como del Sueño. Si a esto le agregamos privación de sueño o ayuno (a los que por ejemplo se sometió Juana de Arco antes de que se le presentara la visión religiosa que le presagiaba su papel glorioso en la salvación de la Francia ocupada por los ingleses) la aparición de actividad onírica en estos estados de transición Sueño - Vigilia pueden ser fácilmente confundidos con cuadros alucinatorios.
- Si con respecto a un “argumento” de nuestra actividad onírica afirmáramos que, como decían los habitantes de la Grecia clásica, “vimos” dicho sueño nadie dudaría en decirnos que fue una alucinación. Si por el contrario afirmáramos que lo soñamos nadie nos tomaría por un “alucinado”. Y es que si reflexionamos sobre nuestros sueños veremos que no es difícil de confundirlos con un cuadro alucinatorio con la excepción que aparece durante el espacio “protegido” del sueño. Ya hemos explicado las causas funcionales de lo bizarro de sus argumentos. Recordemos finalmente que ciertos trastornos como la Narcolepsia son en realidad “ataques” de Sueño Rápido en Vigilia y que también pueden ir acompañados con actividad onírica y que por lo tanto No deben ser confundidos con alucinaciones.

Podemos concluir que el “Señor de los Sueños” podría ser el argumento de una alucinante película de ensueño con emociones (Sistema Límbico), recuerdos (Amígdala e Hipocampo) y mucha acción (GB).
Su productor y director serían el principio del placer (CPFVM) y los deseos apetitivos (vía mesolímbica). El guión estaría escrito por el Sistema Límbico y sería filmada en las cortezas asociativas polimodales parieto-temporo-ocicpitales en el escenario Occipital con efectos especiales a cargo de la desactivación de la CPF DL.

[1] Recordamos aquí que la vía visual genículo-calcarina luego de su relevo occipital se divide en dos haces -ventral y dorsal- que procesan en paralelo la información visual. La vía ventral va desde las áreas occipitales hacia las áreas asociativas inferotemporales y se encarga de procesar las características del objeto (caras, paisajes, etc) –qué es el objeto-. La vía dorsal se proyecta desde la corteza occipital hacia la corteza asociativa parietal y se encarga de procesar la localización de los objetos –dónde está el objeto-.

domingo, 2 de agosto de 2009

Perspectiva histórica del sufriente


A lo largo del relato de la Historia de la Medicina occidental el paciente parece muchas veces olvidado, o al menos desplazado, del centro de la escena, especialmente si los que sufren son pobres o marginados de la sociedad.
Es un hecho común que lo que Michel Foucault define como conocimientos históricos sojuzgados, aquellos conocimientos históricos enterrados o disfrazados habitualmente relacionados con situaciones sociales negativas, están generalmente relacionados con los denominados “ciudadanos de segunda”: pueblos derrotados o colonizados, minorías raciales o religiosas, pobres, mujeres y niños.
Intentaremos aquí analizar la historia de la medicina vista desde “abajo”, o sea más que una historia de los médicos plantear una historia de los enfermos y de sus enfermedades.
Y en este intento lo primero que surge es una perspectiva doméstica del que sufre. Una medicina hogareña y alternativa, en la que se observa una centralidad de la casa y la mujer en el cuidado del enfermo.
Perspectiva habitualmente eclipsada en la historia clásica de la medicina por su focalización en la profesionalización de la medicina y en sus avances tecnológicos.
A pesar del triunfo moderno de la medicina, representado por su victoria sobre ciertas enfermedades, el auto cuidado por parte del sufriente retiene, aún hoy en día, un importante significado.
Además debemos recordar que el contacto con el médico como la primer respuesta frente a la enfermedad, es un hecho históricamente muy reciente y, por lo tanto, a lo largo de la mayor parte de la historia de la humanidad (por factores tecnológicos, económicos, geográficos y culturales), el médico como factor de cuidado del sufriente representa una importancia marginal y es en realidad sólo un “opcional” tardío.
Es así que hasta 1950 la inmensa mayoría de los enfermos (adultos y niños) y de las parturientas NO eran atendidos por médicos.
De todas maneras, aún después de 1950, un número significativo de los enfermos de los países subdesarrollados tampoco reciben cuidado médico.
Durante mucho tiempo en la mayoría de las casas, un gabinete médico bien previsto y un libro de recetas médicas eran frecuentes.
La coexistencia de recetas culinarias y médicas sugiere la centralidad diaria del ama de casa en alimentar y sanar a sus familiares próximos, parientes y vecinos.
La automedicación representaba también una reacción frente a la prescripción indiscriminada del médico. Recordemos que, hasta bien entrado el siglo XIX, los honorarios médicos estaban constituidos tanto por las habilidades diagnósticas como por las grandes cantidades de pociones, jarabes y pastillas que recetaba y vendía.
La tienda que poseía Galeno en las cercanías del Coliseo romano para la venta de hierbas medicinales, la pomada desarrollada por Ambroise Paré para el tratamiento de las heridas de bala y las quejas de los personajes de las obras de Moliere acerca de las fortunas que gastaban en tratamientos médicos son ejemplos de este aspecto terapéutico y económico del trabajo médico.
Pero no sólo los médicos fabricaban y vendían pociones y jarabes. Diferentes medicinas producidas en el hogar eran publicitadas y vendidas a vecinos, amigos y parientes.
También existían libros de autoayuda, como el de “Medicina Doméstica” de R. Buchan del siglo XVIII, que proveía información para el correcto diagnóstico y tratamiento de diferentes enfermedades.
Este tipo de libros afirmaba que estaba en el poder del paciente “hacer lo máximo para su propia recuperación”.
En este contexto fue lógico el florecimiento de diversas variantes de medicina alternativa.
También es interesante destacar que, aún entre los grupos sociales que recibían cuidados médicos antes del siglo XX, en su gran mayoría eran atendidos por “doctores” que no tenían títulos universitarios.
Así los sufrientes podían seleccionar entre muchas opciones terapéuticas, especialmente los enfermos crónicos que estaban fuera de las posibilidades de la medicina ortodoxa.
Un claro ejemplo de esto lo representa el hecho de que el mismísimo Charles Darwin, luego de consultar a diferentes médicos sin obtener resultados por un cuadro de dolor, decide realizar una hidroterapia.
El enfermo pobre siempre tenía la posibilidad de consultar al boticario que seguramente le ofrecería un tratamiento mucho menos costoso.
También estaba la elocuencia del vendedor itinerante de remedios secretos (como claramente lo muestra un episodio de los Simpsons en el cual Homero y su padre salen a vender de ciudad en ciudad un tónico para la “potencia” sexual).
Con la difusión de los medios escritos este tipo de ofrecimientos es reemplazado (¡hasta nuestros días!) por las publicidades médicas en los diarios con sus dudosos reclamos de aliviar diferentes tipos de dolores, curar distintas aflicciones sexuales así como también ofrecer soluciones para el cáncer, las “quejas femeninas” (aborto, dolores menstruales), el “sufrimiento cerebral” y las debilidades nerviosas.
Esta estrategia de una promesa de alivio barato e inmediato de una enfermedad incurable siempre ha sido exitosa para sacarle dinero a los sufrientes pobres y crédulos.
En la actualidad distintas terapéuticas alternativas nos muestran que su éxito sigue siendo considerable.
Un factor que puede explicar esto es el fracaso de la medicina positivista en alejarse del discurso organicista y en no considerar al paciente como una entidad bio-psico-social.

Llamar al doctor era muy caro en regiones rurales y de frontera, cuando era necesario más de un día a caballo para llegar hasta el enfermo. De manera tal que sólo las urgencias más terribles eran vistas por el médico. El resto se solucionaba en casa.
Para el médico de frontera la supervivencia económica era mucho más importante que la ortodoxia médica. Por lo tanto el paciente rural recibía una mezcla de medicina y curanderismo.
Para el paciente rural el médico a caballo traía una pequeña colección de instrumental y medicamentos. ¡Muchos de estos médicos se auto imponían su título!
Sus tratamientos eran aplicados por igual tanto a humanos como a animales con una increíble y enorme audacia.
Estos médicos compensaban sus deficiencias en las mentes de sus pacientes con las proezas heroicas de sus viajes (sobrevivir a bestias feroces, tormentas y asaltantes) que generaban un poderoso efecto placebo.
Estos “profesionales” comprendían muy bien (tal vez mucho mejor que nosotros) que, si bien la medicina hipocrática intentó separar al médico del mago y del sacerdote, la relación médico – paciente siempre ha tenido un importantísimo componente mágico y religioso.
A comienzos del siglo XX las distancias se acortaron y el teléfono y el auto modificaron la relación médico – paciente en las zonas rurales y de frontera.

En forma previa a la década de los 50, el parto femenino y la masculinidad fueron dos mundos separados.
Por otra parte el parto era un evento público y social, más que privado y médico, como los encuentros entre curadores y enfermos en las barberías (excelentemente representados en las múltiples versiones pictóricas del “sacamuelas” como la pintada por Caravaggio que he puesto en el inicio de esta entrada).
Además de los curiosos y vecinos, el parto era generalmente presidido por una anciana experimentada o por una partera licenciada.
Las mujeres, en general, consideraban al parto como un evento de resistencia y resiliencia más que un acto médico.
En el siglo XXI el parto es un evento más, invadido por el proceso de medicalización que avanza en forma irrefrenable ocupando territorios tan exóticos como la timidez, la tristeza, la ansiedad, la sexualidad, la vejez y la calvicie, transformándolos de hechos fisiológicos en campos patológicos.
Leemos en una carta escrita en Sudáfrica por una mujer boer a finales de la década de los 30: “Tengo miedo del hospital y del doctor. No dejo que me toque o me desnude. Nuestra anciana sabia no hace eso, sino que nos trata adecuadamente y con respeto”.
Para el cirujano inicialmente el parto es un territorio minado por lo que sólo es llamado en aquellas situaciones de gran dificultad y peligro. Con el avance de la anestesia, la antisepsia y el instrumental, el parto se transforma en una práctica quirúrgica común. Esta colonización masculina de un territorio, en forma previa exclusivamente femenino, es más veloz en los países anglosajones.

Los niños aparecen muy tardíamente como pacientes en la escena médica. Habitualmente eran tratados en sus casas por sus madres.
Los niños y mujeres son una especie de “aliens” para los médicos, por lo misterioso de sus enfermedades específicas.
Los niños, especialmente por su incapacidad de explicar sus síntomas, tienen muchas posibilidades de un diagnóstico erróneo.
La alta mortalidad infantil exige una cuidadosa selección de pacientes por parte del médico para no manchar su reputación.
Para evitar que el niño se asustara era sostenido por su madre.
En este encuentro de a tres, la madre actuaba como un mediador entre el paciente y su médico.

Como en toda situación en que el conocimiento de la medicina parecía deficiente, en la habitación del enfermo un poder adicional invisible hacía notar su presencia: el de la religión y el de la creencia en un gran médico celestial. Aún hoy en día es común que los familiares de un paciente encomienden las manos del cirujano a Dios.
Tradicionalmente los pacientes de muchas culturas ofrecían más oportunidades a la curación religiosa que a la médica.
De allí la notable presencia de monjas enfermeras. De allí también la recomendación de “elegir un médico que le tema a Dios y que agregue como medicina el rezo y la oración”. Esto ejemplifica la poderosa creencia existente en la relación simbólica entre la salud y el rezo.
Hasta el incontenible avance de los progresos científicos de fines del siglo XIX, resistió la idea de la enfermedad como castigo por los pecados y de la salud como obra divina.
Durante el siglo XIX el médico heredó en muchas culturas el manto clerical.
Lamentablemente el apoyo psicológico obtenido del sacerdote fue reemplazado, en el médico, por su status social, su ritual profesional y la mística de su lenguaje técnico.

Los efectos de la profesionalización y de la institucionalización de la medicina, a fines del siglo XIX, se hicieron sentir con fuerza en los pacientes: “Mientras estuve internado me sentí como un mueble, incapaz de juicio”. Este comentario nos muestra con claridad la reducción del paciente a un mero objeto médico.
En el hospital moderno el discurso del paciente es silenciado.
En la historia clínica las mediciones tecnológicas “objetivas” y la narrativa médica reemplazaron al testimonio subjetivo del paciente.
La mirada médica se focaliza en los síntomas físicos. Pero la persistencia del interrogatorio indica que la historia del paciente continúa siendo parcialmente escuchada.
De todas maneras es evidente que la descripción del paciente y la interpretación del médico siguen narrativas muy diferentes.
El resultado de estos patrones diferentes de comunicación es que frecuentemente el paciente no comprende cómo su enfermedad es interpretada por sus médicos.

Durante el siglo XIX los cirujanos suelen ser llamados mediante analogías bastante “directas”: cuchilleros, corta huesos y llena tumbas. Es una conducta totalmente racional entonces que los pacientes se resistan a un procedimiento quirúrgico. Ya que la cirugía, hasta el descubrimiento de la anestesia, la antisepsia y las transfusiones, es sinónimo de dolor, infección y shock (o lo que es lo mismo de la muerte).

La utilidad del Hospital para los pacientes pobres supera a sus desventajas: convertirse en “objeto” (lamentablemente no en el sujeto) de investigación y en un espectáculo didáctico para la formación de los nuevos médicos.

Los avances científicos van trasladando el énfasis de los pacientes desde sólo no morir a una buena calidad de supervivencia.
Mientras en el siglo XVII la preocupación se centraba en una “buena muerte”, ya durante la Ilustración se traslada a cómo estar bien.
Es interesante destacar que el foco del paciente difiere en forma transcultural. Mientras los franceses se preocupaban por su hígado, los alemanes centraban su atención en el buen funcionamiento de su corazón.

Con el transcurrir de los siglos se consolidan dos modelos de intervención médica: mientras la práctica privada se centra en el enfermo, la medicina hospitalaria apunta a la enfermedad.
La factura del médico delinea esta doble relación paradojal: la “empresarial” y la clínica.
Desde siempre ha existido en el paciente la ansiedad financiera planteada por el costo del tratamiento médico. Desde siempre también los pacientes han notado el lado económico de esta relación.
No era inusual que los pacientes protestaran por las facturas médicas. Ciertos enfermos se veían obligados a pagar en especies.
En Estados Unidos, durante la gran depresión en la década del 30, en muchos lugares no existía la atención médica porque simplemente no había dinero para pagarla.
La atención médica gratuita (o por sistemas de reaseguro médico) se caracteriza por una rápida revisión. Este escaso tiempo de dedicación es lamentablemente una particularidad de la medicina para pobres.
Muchas veces los pacientes acordaban pagar en función de los resultados. Tampoco era infrecuente que el médico cobrara en función del peligro que constituía la enfermedad para la vida del paciente.
Es por esto que ante una factura médica abultada el paciente preguntara: “¿Tan cerca estuve de la muerte?”.

Un factor “filtro” que siempre ha impedido la satisfacción plena de los pacientes ha sido un lenguaje médico imposible de comprender por el lego.
Debemos insistir en que los pacientes necesitan “desesperadamente” creer en sus médicos ya que la “esperanza” es un importantísimo factor de resiliencia en los enfermos y debido a que la “desesperanza” es mucho más poderosa aún.
Siempre ha existido entre los pacientes la inquietante sospecha de que la competencia de sus médicos no era mucha. Es por esto que desde los inicios del periodo moderno la literatura se llenó de ironías en la pluma de múltiples autores como Oscar Wilde y Bernard Shaw.
Así afirmaciones acerca de que el tratamiento era peor que la enfermedad o que curaba a la enfermedad pero mataba al enfermo, no eran infrecuentes.
Un claro ejemplo del escepticismo histórico acerca del poder curativo de los médicos lo podemos encontrar en la advertencia de Alexander Cooper, un cirujano de finales del siglo XIX: “¡NO tomaré más medicamentos!”.
¿Por qué los médicos somos malos pacientes? ¡Tal vez porque conocemos demasiado bien las dudas de nuestros colegas!
Por este motivo nos solemos resistir a someternos a tratamientos dolorosos, dudosamente efectivos o hasta inútiles.

Concluyendo hemos intentado hacer un sobrevuelo histórico sobre la medicina poniéndonos en los zapatos de los pacientes.
La relación médico – paciente ha pasado por diferentes interpretaciones.
Una en la que el médico tenía un rol activo y el paciente uno pasivo. Luego una en la que el doctor lideraba y el paciente obedecía y admiraba.
A partir del siglo XX se comienza a plantear una relación en la que el paciente y el médico exigían una participación mutua e interdependiente.
Todos aquellos que hemos recorrido consultorios, salas de internación y quirófanos sabemos que este tipo de relación solo existe, en la actualidad, en la isla de Utopía.
En esta relación la experiencia del médico (el médico como “experto”) es balanceada, o no, por la clase social, la nacionalidad, el sexo, la edad, los ingresos económicos y el status social del paciente en la distribución del poder económico, social y clínico.
Por todos estos factores en juego, esta distribución es poderosamente influenciada en función de si el paciente es patrón, participante o meramente objeto de la atención médica.
Si el paciente es meramente el objeto de la atención médica claramente no tiene ningún poder sobre su destino, como lamentablemente muchas veces todavía sucede en el siglo XXI.

viernes, 31 de julio de 2009

Relación Médico – Paciente: Un enfoque antropo-etimológico


“El médico es el primer medicamento que él prescribe”. M. Balint.

“La relación médico – paciente es el encuentro de una conciencia, la del médico, con una confianza, la del paciente”. Duhamel.

“En los hospitales la gente se muere de hambre de piel.” Walter Benjamin

“La diferencia entre Dios y los médicos es que Dios no se cree médico.” Martin Winckler

“El médico verdadero, el que se interesa por el dolor y la miseria de la sociedad en la que vive, no puede prescindir de ser un sociólogo.” Aráoz Alfaro

“Algo anda mal cuando los médicos pasan más tiempo con su contador que con sus pacientes.” Bill Clinton


Decía el Principito que “lo esencial es invisible a los ojos”. Si uno mira la relación médico – paciente solamente con ojos de “biólogo” falta lo esencial, lo invisible.
En esta relación entre el que sufre y el que lo contiene, lo esencial está en lo social, o sea en lo histórico, lo ideológico, lo económico y lo cultural.
Y falta lo esencial porque en el reduccionismo biológico el paciente es un individuo no social y, como decía John Dewey, esto “es una abstracción a la que se llega imaginando lo que sería el hombre si le quitaran todas sus cualidades humanas”.

Educar es instituir alguien nuevo en la humanidad, hacerlo entrar en la cultura, permitirle insertarse en el mundo.
¿A qué se debe prestar atención para que esta educación en las facultades de medicina, esta salida de, que debe hacer salir de un estado para luego entrar en un estatus no sea inhumana, incapaz o inconsistente?
Creo que se debe prestar atención a educar a los aprendientes en múltiples aspectos:

- A que NO existe un dolor meramente orgánico ni experiencias de enfermedad desprovistas de contenidos culturales.

- A que mientras la enfermedad es una categoría médica, el sufrimiento, en cambio, es la visión del propio enfermo, es su subjetividad, comprende tanto lo simbólico como la materialidad de su padecimiento.
Para llegar al sufrimiento no basta con el clásico “interrogatorio”. Interrogamos los jueces, los policías y los médicos. Los tres estamos uniformados y los tres “internamos”, somos partícipes de alguna manera de control social. Para llegar al sufrimiento, más que al interrogatorio, debemos estar dispuestos a un “escuchatorio”.
En la facultad enseñamos a auscultar pero no a escuchar. Es muy común que en las recorridas de sala con los residentes vayamos a “ver” los pacientes, jamás a escucharlos.
El modelo actual se ha reducido a una medicina del cuerpo abandonando a la medicina de la persona. Al descreer del efecto simbólico se ha anatomizado el sufrimiento.

- A que la principal “víscera” del médico no tiene como relación postero-medial al cuadriceps (o sea el bolsillo). Pensar con la billetera las indicaciones médicas o quirúrgicas se ha transformado en una pesadilla diurna.

- A que confundimos trágicamente las “diferencias” con los sujetos pensados como “diferentes”. Los “diferentes” obedecen a una invención, a una construcción. Las diferencias no pueden ser presentadas en términos de mejor o peor, superior o inferior, etc.
Son simplemente diferencias. Pero el hecho de traducir a algunas de ellas como “diferentes”, y no como diferencias, las posiciona como negativas a la idea de “norma”, de lo “normal”, y entonces de lo “correcto”.
Esto sucede con todas las diferencias sean éstas raciales, sexuales, de edad, de género, de cuerpo, de generación, de clase social, de religión o etnia.

- A que el Hospital y el consultorio son una suerte de campo antropológico visitado por quienes han perdido la salud o, simplemente, se sienten enfermos.

- A que perfectamente los análisis y las imágenes pueden ser normales y el paciente seguir sintiéndose mal sin ser un simulador o un “histérico”.

- A que antropológicamente el factor mágico es muy importante en la relación médico – paciente. Por magia entendemos todo aquello que el hombre hace sin entenderlo ni explicarlo, pero con la convicción y esperanza de que resultará efectivo, constituyéndose como una ciencia sin racionalidad o una religión sin teología. La magia tiene tres características: aparece en momentos de incertidumbre, es compulsiva y tiene efectos de alivio (es catártica).
Tanto el médico como el paciente se apoyan en la magia.
El “galeno” se recuesta en la magia cuando indica irracionalmente tratamientos (como por ejemplo antibióticos, quimioterápicos, y un laaaargo etcétera).

- A que el paciente para el médico organicista es un ejemplo paradigmático del homo duplex descrito por Durkheim: “Hay dos seres en el hombre: un ser individual que tiene su fundamento en el organismo y un ser social que representa la más alta realidad en el orden intelectual.” Frente a este tipo de médicos el paciente está sujeto a la mirada cosificante del otro.

- A que la palabra que se intercambia en la entrevista médica viene rodeada de ansiedades y dudas: existe una situación de riesgo físico a la que se agrega el riesgo del malentendido entre el médico y el paciente, que pueden compartir el mismo lenguaje, pero no necesariamente un mismo código que los comunique.
Los estudiantes de medicina aprenden cinco mil palabras nuevas en el primer año de su carrera, cuyo origen y significado, en su mayoría, desconocen.
Este vocabulario, en vez de fortalecer y ampliar su conciencia profesional, actúa muchas veces como una muralla abrumadora, una pantalla opaca o un sistema de pasaje, que los convierte en hablantes y habitantes de un dialecto hermético, separados del resto de la sociedad, poseedores de un secreto que les confiere a la vez poder y lejanía, en suma, los conduce a la alienación.

- A que, al confundir comunicación con información en la relación médico-paciente, la despojamos de su contexto humano, de la interrelación personal que debe primar en ella.

- A que a la jerga del oficio se une una tecnología muchas veces intimidante: un lenguaje de rayos, tubos y metales que se propaga entre la herida y el que sufre. El hospital, etimológicamente, es sitio de hospedaje, pero también, muchas veces, un recinto de alienación y hostilidad.
Las pocas palabras que puede intercambiar un médico sagaz con su paciente, deducidas de su historia clínica, sus datos personales y su presentación verbal ante el médico, son más fecundas en la vida de éste que el tratamiento más admirable.
Lamentablemente, en atención al progreso y a la ciencia, el ojo clínico desplaza y sustituye a la voz y a la intimidad del tacto que establece la confianza entre el médico y el enfermo.
Al pasarse de la mano al ojo (un “tele” receptor) se pierde la sensación de la piel sobre la piel, algo que ya en sí mismo, es terapéutico.

- A que el asombroso avance tecnológico de las últimas décadas puede llevarnos peligrosamente a no considerar al hombre como un fin en sí mismo sino como un medio, como un uso de y para la tecnología.
Esto contraría el imperativo categórico moral kantiano del fin en si mismo
[1].
Platón decía que los médicos tenían que tener dos condiciones: una era la aptitud que le daban sus conocimientos y habilidades para curar la enfermedad, y a ésta la llamó tekné (de allí tecnología), con lo cual era un buen técnico. Pero para ser un buen médico tenía que tener además la actitud de una persona que cuida a otra persona y decía que esto es el medeos. Por lo que, etimológicamente médico es la persona que cuida a otra persona.
Los médicos más como seres humanos (como medeos) que como técnicos tenemos también efectos sanadores sobre los pacientes.

- A que el médico contemporáneo reprime en sí la predisposición al contacto físico, la delicadeza, el cuidado por los detalles y una empatía y ternura por el desamparo o la debilidad del otro.
“El galeno” debe tener la idea de que la medicina debe ser algo más que el mero restablecimiento físico del enfermo, ya que incluye su bienestar general y su reinserción total entre sus allegados.
Desde el punto de vista lexical quienes ejercían la curación entre los griegos eran equiparados con aquellos fieles servidores guiados por el afecto hacia la persona. A este grupo se vincula el verbo therapeuo (servir). Therapeuo designa al encargado de cuidar al enfermo como servidor. Si therapeutés pudo llegar a designar al médico fue porque en su raíz estaba la de “encargado de cuidar” y esta noción de cuidar consistía la esencia del servir.
En therapeuo las confluencias de sentido son evidentes ya que significa tener cuidado de, tener solicitud por, servir, prestar cuidados médicos.
La raíz med (medicar, médico, medicamento) puede definirse como medida, no de medición sino de moderación, apta para reinstaurar el orden en un organismo enfermo. Medicus deriva de medeor, cuidar.
El hombre que “sabe los medea”, no es un pensador, sino uno de los moderadores que sabe tomar las medidas que necesariamente se imponen.
Medeor, del latín, significa tratar una enfermedad según las reglas.
La noción no es hacer recobrar la salud a un enfermo sino someter a un organismo alterado a reglas.
Las distintas palabras que en las lenguas indoeuropeas representaban el verbo curar llevaban exclusivamente un complemento de persona, no se curaba algo sino que se curaba a alguien.
El latín medeor representa un cambio ya que el objeto de atención del médico ya no es el paciente sino la enfermedad, que se presenta ante sus ojos junto con el conjunto de reglas para tratarla.
La relación ya no es médico – paciente sino médico – enfermedad.
Desde la antigüedad, hablando de medicar y de médicos, alternan dos conceptos: ¿el punto de partida es el enfermo o la enfermedad?
En el primer caso, el médico es la persona que cuida, que cura, que se pre-ocupa por el bienestar de quien esta a su cuidado, en el segundo es el especialista que arregla desperfectos orgánicos.
Esta disyuntiva sigue marcando el vocabulario médico y la naturaleza de la medicina.
En su remoto origen doctor significaba maestro, es decir el que enseña. Por lo tanto los pacientes pretenden acceder a alguien que pueda cuidarlos y enseñarles a salir del su mal. Pareciera que en el fondo del idioma el paciente conociera que hay algo que tiene que aprender a cumplir. Este contenido docente, inexcusable en el hecho médico, implica una relación de enseñanza y aprendizaje, que rige la relación médico – paciente.

[1] Imperativo Categórico: Es un mandato con carácter universal y necesario, prescribe una acción como buena de forma incondicionada, manda algo por la propia bondad de la acción, independientemente de lo que con ella se pueda conseguir. Declara la acción objetivamente necesaria en sí, sin referencia a ningún propósito extrínseco. Para Kant sólo este tipo de imperativo es propiamente un imperativo de la moralidad.
Kant da también unas fórmulas generales del imperativo categórico, fórmulas que resumen todos los mandatos morales. Una de ellas es la Fórmula del fin en si mismo: "Obra de tal modo que uses la humanidad, tanto en tu persona como en la persona de cualquier otro, siempre como un fin al mismo tiempo y nunca solamente como un medio"

miércoles, 29 de julio de 2009

Diez formas de cómo ser un pésimo presentador.


Consejos generales: esté nervioso (o sea transfórmese en una balbuceante masa viscosa hiperventilada de gelatina sudada), tenga una preparación insuficiente y no conozca a su audiencia.


1. El Speedy González (“Rapidín”): De cero a 60 palabras en 5,6 segundos.

Es normal ponerse nervioso cuando uno comienza una presentación. Pero en estos individuos, el estrés se traduce en una velocidad “cocaínica”.
Las buenas intenciones de una presentación bien sincronizada en el tiempo se van por la ventana cuando este personaje acelera a través del material de su presentación, cual piloto de formula uno en la recta final, a un paso devastador. Si su audiencia puede seguirle el paso determinará si alguien podrá obtener algo de su presentación.


2. El Ehhhhhhh

Otra tendencia del nerviosismo con la cual algunas personas deben luchar es la maldición del “eh”.
Su contenido puede ser sensacional, pero la fastidiosa frecuencia de “ehhhhs” puede arruinar completamente la presentación.
La audiencia termina contando “ehhhhs” más que escuchando a su mensaje. Tenga cuidado con el primo del ehhhhhhh, “el ahhhhhhh”. Contar “ahhhhhs” puede ser igualmente exasperante.


3. El lector: Leer libros: ¡BIEN! Leer diapositivas: ¡Apesta!

¡Este presentador no conoce sus diapositivas! NO se ha preparado en forma adecuada y como resultado, a medida que lee sus diapositivas, usted termina volviéndose más familiar con su espalda y con su cráneo occipital que con su cara.
Rápidamente usted se aburre y enoja a medida que puede leer las diapositivas más rápido que lo que el presentador las puede decir en voz alta. Por consiguiente NO está agregando NADA. ¡Tiempo de siesta!


4. El “gambeteador” de ojos.

Ya sea que las causas sean una falta de preparación o nerviosismo, este presentador es incapaz de establecer contacto visual con su audiencia.
Como resultado, los miembros de la audiencia comienzan a cuestionarse cuan realmente sincero, confiable o creíble es.
Para empeorar las cosas los oyentes NO sienten una conexión con este presentador y, por lo tanto, sus mentes comienzan a deambular por el espacio exterior.
Por lo menos la gran ventaja es que si usted quiere escabullirse él (como no mira a la audiencia) no se dará cuenta hasta el final, cuando el número de sillas vacías supere a aquellas aún ocupadas por miembros de la audiencia que dormitan.


5. El “zumbido” inerte: Monótono, inmóvil y despiadado.

Usted está entusiasmado con el tema de la presentación. Sin embargo su entusiasmo rápidamente se disipa cuando comienza la presentación con un “objeto inanimado” (aquejado de mutismo aquinético) en el frente del salón que despega con un discurso monótono.
La falta de entusiasmo del presentador por el tema de la presentación sólo es superada por su súbita falta de interés en escuchar el resto de lo que el orador tiene que decir.
Las agujas del reloj de pared no se mueven lo suficientemente rápido para finalizar esta aburridísima presentación.


6. La “manguera de incendios”. ¡Inspire profundo!

Este presentador ha decidido darle TODO lo que sabe acerca de su tema, TODO en forma inmediata sin considerar que ningún detalle es demasiado pequeño o insignificante.
Este docente no tiene un hilo sino una gruesa “soga” de discurso.
Usted tiene la sensación como que está “bebiendo” información “semi-útil” de una poderosa manguera de incendios (¡agradezca que no es un enema!).
Al final de la presentación está “empapado” de información pero aún sediento. Lo único que usted necesitaba era que le sirvieran, con cuidado, un vaso de refrescante entendimiento y comprensión.


7. El mal administrador del tiempo.

Algunos presentadores no se preocupan por las limitaciones de tiempo o por ensayar el ritmo de paso de sus diapositivas.
Una audiencia pede ser “tomada como rehén” hasta que este tipo de presentador haya completado su tren fugitivo de pensamientos, no ensayado previamente.
Un subgrupo de este tipo de presentadores puede ser un poco más conciente acerca de finalizar a tiempo, pero calculan mal cuánto tiempo necesitan, y finalizan en una especie de “sprint” de 100 metros llanos (digno de un record olímpico) a través de varias de sus diapositivas finales (mientras repetitivamente dice una letanía de “la próxima”, “la próxima”, “la próxima”, luego de tan sólo 1 milisegundo de exposición de la diapositiva mientras comenta “esta diapositiva no es tan importante” y uno piensa “¿y entonces para qué cornos la pusiste?”) para terminar a tiempo.
Ambos “subtipos” de este presentador desorganizado “afeita” el espacio temporal o cubre el tema en forma inadecuada.


8. El “disculpador”: Siento mucho que haya venido a esta presentación.

¡Ups! No debería haber venido a esta presentación. Este presentador claramente no reflexionó en profundidad cómo “fluiría” o aparecería su presentación ante su público.
Rápidamente comienzan a volar las disculpas: “Perdón, probablemente no puedan leer esta diapositiva”, “Pido disculpas por no tener conexión con Internet para mostrar este video”, “Mi culpa, debería haber borrado esta diapositiva”, “uuups… yo no hice esta diapositiva”, etc.
La presentación puede sentirse hacia el final como un confesionario, pero NO puede perdonarle sus desprolijos pecados de la presentación. Usted lamenta que ha perdido 60 minutos de su tiempo, los cuales NUNCA recuperará.


9. El “vagabundo”.

En los primeros cinco minutos usted se da cuenta que las diapositivas de Power Point de este presentador son simplemente una formalidad o una molestia.
A medida que este presentador comienza a abandonar el tema, usted se pregunta qué “valores” recibirá de su presentación.
Lo más probable es que usted termine con una ensalada de hechos inútiles, opiniones aleatorias, y pensamientos incompletos.
Usted se quedará con las ganas de saber cuál era el tema que debía cubrir el presentador y probablemente abandonará la presentación “desnutrido” y hasta aún nauseoso.


10. El boleto de ida. ¡Abróchese el cinturón y mantenga sus manos abajo!

¡Sujétese el cinturón! Este presentador tiene un destino en mente y está determinado de llegar allí a tiempo caiga quien caiga. Mantenga sus manos abajo porque las preguntas NO serán contestadas hasta el final de la “cabalgata” (¡si es que queda tiempo para eso!).
Este tipo de presentador ve a la interacción presentador – audiencia como una mera distracción en el camino hacia su meta.
Puede ser que disfrute algunas partes de la cabalgata, pero quedará con preguntas que hubiera deseado que fueran contestadas por el presentador.
Se preguntará si la cabalgata no se hubiera podido mejorar MUCHÍSIMO permitiendo a la audiencia que participara y contribuyera a lo largo del camino. Una oportunidad perdida y una presentación para olvidar.

lunes, 20 de julio de 2009

“Efectos colaterales” del uso incorrecto del Power Point: "La zaga"


Determinado de antemano. El “determinismo” del Power Point.
Las presentaciones de Power Point están determinadas de antemano. La plantilla de la diapositiva, el orden de las diapositivas, la forma de la presentación (viñetas, imágenes, etc.), ya está TODO decidido, ordenado y compuesto de antemano.
Típicamente el docente y el auditorio acompañan, una a una, a las diapositivas en el orden en que llegan, hasta el final.
Determinar significa literalmente limitar, limitar el ámbito o la extensión, fijar o definir la posición.
La información entregada vía Power Point está, en forma invariable, determinada o programada, esto es, codificada o escrita antes de tiempo.
Por supuesto es el autor del conjunto de diapositivas el que compone el curso de la presentación de antemano.
Y a pesar de que el autor de las diapositivas es el docente (o puede serlo), cuando realiza las diapositivas, el autor NO tiene el beneficio del momento real de enseñanza que el docente está vivenciando cuando está la dando la presentación.
La secuencia específica que el docente originariamente ha imaginado puede no funcionar en la práctica.
Como dijo Gregory Bateson el “mapa”, la planificación, “no es el territorio”, la práctica.

Es una experiencia áulica muy frecuente que, en el medio de una presentación de Power Point, un alumno haga una pregunta y el docente conteste que la responderá unas diapositivas más adelante. Pero cuando llega la diapositiva con el tema a contestar el docente se ha olvidado de la pregunta. Lo más probable es que el alumno tampoco recuerde su duda.
Un docente “con tacto” es aquel capaz de responder a las situaciones no planificadas, cuando, por ejemplo, se hace claro que la planificación vigente no está siendo entendida y, por lo tanto, se requiere de otra aproximación al tema.
Una buena planificación prepara para lo “inplanificable”: Planificar NO es sólo programar un guión inflexible. Planificar es considerar con el debido cuidado, anticipar, imaginar cómo pueden funcionar las cosas, cómo mis estudiantes pueden experimentar o ver las cosas.
Cuanto más cuidadosamente un docente considera y anticipa con esmero las interacciones con los estudiantes, más probable es que pueda improvisar sobre el guión planificado en orden de poder responder mejor a las contingencias de la situación.
El Power Point va en contra de esta dimensión de “bricolage” de la práctica de enseñanza, y por el contrario tiende a obligar a que la clase siga su curso unidireccional predeterminado.
¡Sin embargo la culpa NO es del software! Un docente considerado y reflexivo estará dispuesto de alejarse de la serie de diapositivas (cerrando en forma temporaria el cañón) e improvisar utilizando cualquier medio o material que tenga a mano para abordar un nuevo “recorrido” si lo estima pedagógicamente apropiado (y tal vez, más tarde, volver a los contenidos alineados en las diapositivas).
Aún la presentación de Power Point más reflexivamente preparada puede no ser fácilmente adaptada a preguntas inesperadas o a aquella pregunta que es contestada “varias diapositivas más adelante”.
La secuencia decididamente lineal de diapositivas del Power Point es tanto su fortaleza como su debilidad.
Este “mazo” predeterminado de diapositivas ayuda a planear un recorrido claro y singular, tanto para el docente como para los aprendientes. Es tanto eficiente cono conveniente.
Pero esta “mano única” tiene consecuencias pedagógicas si el aprendizaje de los estudiantes termina siendo forzado mecánicamente a lo largo de un recorrido inapropiado.
Las diapositivas tienden a impulsar la conversación a lo largo de un recorrido unidireccional predeterminado y a veces ciega (es suficiente ver a un docente solamente dirigiendo su atención hacia la diapositiva proyectada) a lo espontáneo como, por ejemplo, una pregunta “no solicitada”.
En gran medida, la decisión de bifurcarse, de saltar afuera o permanecer en el recorrido reside en las manos del docente (que tiene la absoluta libertad de tomar dicha decisión).
Sin embargo, no es difícil de reconocer la influencia ejercida por el rumbo predeterminado de las diapositivas, y la reticencia del docente de abandonar este recorrido sumamente articulado (y por lo tanto dificultoso de alterar) y planificado.

¿Manos ociosas, mentes ociosas?
El docente que utiliza el PowerPoint se libera de la “carga” de escribir. Lo mismo le sucede a menudo a los estudiantes.
Por supuesto, una de las manos del docente ahora está ocupada, en forma periódica, apretando un botón de la computadora para cambiar la diapositiva. Pero esencialmente ambas manos están libres, por ejemplo, para gesticular en apoyo de la articulación vocal o para apuntar hacia una sección pertinente de la diapositiva.
Los estudiantes ya no están obligados a tomar apuntes si el docente les da las diapositivas de Power Point antes o después de la clase (y éstas están mal hechas, o sea que son un “libro” de la clase, y por lo tanto les sirven para estudiar).
Las manos de los estudiantes en una clase con PowerPoint están típicamente ociosas. O garabateando. O anotando sobre las diapositivas que les ha dado el docente.
En este sentido el Power Point saca de nuestras manos la parte de escritura y dibujo de la enseñanza y el aprendizaje.
Liberados de la carga de tomar apuntes, los estudiantes pueden, si quieren, dedicar toda (aunque no necesariamente en forma integra) su atención para escuchar y ver la presentación.
El estudiante está libre para simplemente escuchar al docente, con la seguridad de que los apuntes estarán en la Web. Sin embargo, cuando los estudiantes saben que no tendrán acceso a las diapositivas de Power Point (o estas están bien hechas y por lo tanto NO le sirven para estudiar), deben adoptar un modo diferente de estar atentos.
Algunos docentes (o Instituciones) no les entregan las diapositivas a los alumnos por múltiples motivos (para estimularlos a estudiar de libros, para que aprendan a tomar apuntes, etc.).
Ante este tipo de decisión SIEMPRE los alumnos objetan.
¡He visto a un alumno pararse en el medio de la clase y sacar fotos digitales de las diapositivas del docente! Estos estudiantes están mal predispuestos a soportar la agotadora carga de tomar apuntes de un docente que llega a una clase con decenas de diapositivas y que habla como una ametralladora.
Es sabido por todos los estudiantes que una clase basada en un Power Point tiene un “producto”, una “mercadería” de fácil distribución, que está asociada con ella: el archivo .ppt. Saben también que el contenido de estas diapositivas es a veces utilizado como una base para los exámenes.
NO hacer disponible las diapositivas de Power Point del docente a los alumnos puede ser percibido como una retención “desleal” de un recurso “precioso”.
El hecho de que tanto el docente como el estudiante estén liberados de la demanda de escribir es un cambio llamativo.
Con el Power Point el docente no tiene que escribir o dibujar (salvo en ciertas situaciones puntuales en las que lo hace en un pizarrón que debería estar a la derecha de la pantalla).
Pero “escribir con” (el estudiante simultáneamente con el docente) desarrolla una comprensión común.
El PowerPoint saca la escritura y el dibujo de la enseñanza literalmente de nuestras manos. Con el Power Point mantenemos sólo un único toque en la evocación del tema que se está tratando.
La mano está involucrada para avanzar la diapositiva, pero ya no más en la sutileza de escribir o en la estética de dibujar.
Tanto el docente como el estudiante escriben menos y dibujan menos con el Power Point. Y además el estudiante y el docente ya no escriben o dibujan juntos. Como medio pedagógico el Power Point se olvida de los momentos miméticos de enseñanza y aprendizaje: cuando un estudiante aprende imitando los gestos presentativos, la escritura, el dibujo y el pensamiento del docente.
Merleau-Ponty describe el poder fenomenológico de las relaciones miméticas: “la mimesis es el atrapamiento de mi persona por el otro, la invasión de mi persona por el otro, es la actitud por la cual yo asumo los gestos, las conductas, las palabras favoritas, las formas de hacer las cosas de aquellos con los cuales yo me enfrento…Es una manifestación de un sistema único que une mi cuerpo con el cuerpo del otro y con el otro en si mismo.”

El tiempo “se desliza” bien, ¿o no exactamente?
El PowerPoint parece tener su propio sentido de temporalidad que domina TODA la clase.
A veces parece que los alumnos no ven el momento de que cada diapositiva pase para que la clase finalice porque no toleran quedarse sentados, esperando y esperando, hasta que todas las diapositivas sean proyectadas.
El paso de cada diapositiva marca la insoportable lentitud del paso del tiempo.
En otras clases con Power Point, para los alumnos el tiempo desaparece con una mecánica idoneidad, el tiempo pasa volando.
En momentos en que los alumnos se involucran completamente con la clase, las diapositivas, como el tiempo, pueden pasar inadvertidas.
A veces el orador “arroja”, de modo desconcertante y rápidamente, múltiples diapositivas. En otros momentos de esa misma clase permite que una diapositiva persista por un largo rato, tal vez olvidada, sólo para ser reemplazada en forma súbita por un protector de pantalla.
En otro momento, el paso de las diapositivas es experimentado como “tortuoso”, pasando certeramente en intervalos regulares pero monótonos: diapositiva 31, diapositiva 32, diapositiva 33…
Esperar que pase una diapositiva es a veces similar a esperar que una luz roja de un semáforo pase a luz verde en una larga fila de autos.
El alumno está sentado en espera de que llegue la próxima diapositiva sólo para esperar una vez más (¡todo esto si la diapositiva es un libro escrito!).
¡Qué diferente del lenguaje oral, que parece viajar (en su velocidad, en su ociosidad o en su pereza) más como el avance continuo del segundero de un reloj analógico!
Por supuesto que ambas sensaciones temporales están presentes en una clase con Power Point. Pero son las diapositivas (en su implacable cuenta regresiva secuencial, llegando y despareciendo a intervalos regulares) que miden oficialmente la precisión de la presentación.
El paso de cada diapositiva da la puntuación de la narración en curso, cada nueva diapositiva da el marco de otra serie de momentos del discurso.
En una clase con Power Point “ver” parece ser la modalidad dominante de conocer. Y esto es lógico si consideramos a nuestros alumnos digitales – criaturas visuales.
Ver, observa Straus, es un sentido analítico mientras que escuchar es un sentido que sintetiza.
Cuando escuchamos, de momento a momento, sólo están presentes fragmentos, fragmentos que, en el horizonte temporal, apuntan hacia adelante o hacia atrás para unirse en un todo con las otras partes, tal como las palabras habladas en una oración escuchada.
De modo interesante, el Power Point también separa el campo visual de los alumnos en fragmentos temporales discretos.
Con el PowerPoint, el horizonte temporal aparece perturbado y puntuado por los momentos de desaparición – aparición de cada diapositiva.
Recuerdo un docente invitado que había preprogramado sus diapositivas de modo tal que, en forma automática, cambiaran a la próxima luego de un intervalo prefijado. De esta forma, afirmó, estaba seguro que la charla duraría exactamente treinta minutos.
Salvo para el docente invitado, la situación fue divertida. Pasó la mayor parte de su presentación “corriendo” detrás de sus diapositivas tratando de alcanzarlas a medida que ellas “volaban” más rápido que lo que él había esperado.
En este ejemplo la frecuencia temporal de cambio de diapositiva preprogramada “abrumó” al docente en una escena que recuerda la adorable trampa de Carlitos Chaplin, en su película muda “Tiempos Modernos”, luchando frenéticamente, a menudo cómicamente, para mantener el paso con una máquina automática.
La vívida protesta de Chaplin contra la sociedad moderna, donde los seres humanos están en peligro por las implacables demandas de las máquinas hechas por ellos mismos, nos provee una oportuna reflexión sobre el lugar de la “máquina” Power Point en el aula.
El “taylorismo
[1] educativo” no es una rareza pedagógica.
El Power Point exhibe la posibilidad, o el deseo, de la máxima eficiencia en la entrega del tema. Pero muchos alumnos describen que la velocidad con la cual la información es presentada en algunas de sus clases puede alcanzar un ritmo inhumano siendo imposible de mantener el ritmo.
Para algunos de estos alumnos el consuelo se encuentra exclusivamente en la disponibilidad online de las diapositivas antes o después de la clase.
[1] El taylorismo corresponde a la división de las distintas tareas del proceso de producción. Estableció por medio de cronómetros el tiempo necesario para realizar cada tarea específica por parte del trabajador. Su obsesión por el tiempo en las tareas de producción lo llevó a trabajar el concepto de cronómetro en el proceso productivo.

miércoles, 15 de julio de 2009

“Efectos colaterales” del uso incorrecto del Power Point.


¡No maten al mensajero!

Hacia una retórica del Power Point.
La utilización del Power Point puede tener “costos” porque NO es nada más que una forma diferente y neutral de enseñar.
Como TODA tecnología afecta NO sólo la forma en que enseñamos sino también la forma en que pensamos, aprendemos y comprendemos.
El Power Point arrastra una tendencia inherente a encajonar un pensamiento fragmentado y a generar sobrecarga cognitiva.
Para evitar esto debemos dejar de pensar en términos de tecnología y comenzar a pensar retóricamente
[1].
Lo que necesitamos es la retórica de los medios: La habilidad de comunicar en forma persuasiva y apropiada.
¡Todas las interminables viñetas y el clipart artificial pueden hacer llorar aún al hombre más duro!

Estilo cognitivo del Power Point: Un “fast food” en “bloquecitos”.
El problema se debe al estilo cognitivo del Power Point, ya que este software nos fuerza a hablar y pensar de una forma muy particular.
Como TODAS las herramientas y medios, tiene limitaciones, algunas posibilidades y restricciones. La solución NO es “matar al mensajero” (eliminar al Power Point) sino desarrollar competencias retóricas en sus usuarios.
Así como necesitamos una alfabetización de los medios para ser receptores conscientes de la comunicación, también necesitamos una “retorización” (o retórica) de los medios para ser comunicadores conscientes.
Se calcula que en Estados Unidos se dan 1,25 millones de presentaciones de Power Point por hora.
Estas presentaciones NO engendran en forma automática la “activación” del estudiante. Porque, a pesar de que la enseñanza con Power Point está basada en una nueva tecnología, su uso hace correr el riesgo de conducir hacia una forma didáctica anticuada de enseñar. Sin embargo los estudiantes esperan este formato e insisten en poder llevarse una copia de la presentación del docente a su casa (si el alumno cuando llega a su casa puede estudiar el tema de la presentación Power Point este ha sido mal diseñada, ¡más que una diapositiva ha sido un libro!).

Una máxima del mundo de la publicidad dice “Si usted no tiene nada que decir, entonces cántelo” Tal vez, en muchas ocasiones, lo mismo se podría decir acerca del Power Point: “Si no tiene nada que decir, el Power Point puede ayudarlo a decirlo fuerte y claramente”.
El problema con el Power Point es que está exclusivamente orientado al orador y no hacia el contenido o hacia la audiencia.
El sistema estándar y los formatos fijos hacen que la tarea de comunicación sean confortables para el presentador pero, desafortunadamente, a expensas del contenido y los oyentes.
El precio que se paga es una presentación vacía de información, que carece de contenido e interminablemente tediosa.
Todos hemos tenido la experiencia de un presentador parado de espaldas a la audiencia en medio de la oscuridad leyendo con una voz en “staccato”:
• cada
• palabra
• en
• cada
• diapositiva
• sin
• excepción.

El software estándar depende de, y ocasiona, un estilo cognitivo con argumentos abreviados y un pensamiento fragmentado.
Una estructura de una única vía y estrictamente jerárquica es el modelo para TODA la organización del contenido. Por lo tanto la narración y la información son divididas en diapositivas autónomas y fragmentos expoliados.
A la audiencia se le “sirven” secuencias rápidas y cortas de delgada información (el “Mc Power Point”). Este programa nos hace enfocar en una forma indiferente y destruye el contenido a través de una aproximación comercial que transforma a todo en una presentación de ventas.
Por todo esto el Power Point no es tan sólo un método alternativo de enseñanza. Como afirma el crítico de cultura Neil Postman, toda tecnología es también una forma de ideología.
Toda presentación en Power Point es una tecnología que fundamentalmente cambia nuestra forma de comunicarnos y por lo tanto de pensar, ¡aún sin darnos cuenta de este cambio!
- El software nos hace pensar y hablar en bloques aislados, en vez de en un contexto coherente, totalidades, narrativas o un razonamiento lineal.
- Cada bloque nos hace pensar y hablar en secciones concisas, discretas y jerárquicas.
- El Power Point alienta a utilizar formas particulares de material visual, formatos definidos y animaciones aún cuando no tengan relevancia con respecto a lo que se está diciendo.
- El software “invita” a una conformidad “ritual” de un estilo visual.

No acepte las “invitaciones” del Power Point: Baja resolución y formatos fijos.
Todos estos problemas están relacionados con dos propiedades del Power Point:
En primer lugar, los problemas están relacionados con la baja resolución y con el limitado ancho de banda de la interfaz.
En segundo lugar corresponden a la forma en que el Power Point nos “invita” a presentar TODA la información en patrones y formatos fijos y rígidos.
El problema con la baja resolución y con el limitado ancho de banda de la interfaz es que, por ejemplo, puede presentarse muy poca información en las diapositivas. ¿Esto es un problema o una bendición?
Esto puede llevar a “penurias” informativas y a dificultar ciertas formas de comunicación y enseñanza.
Cuando damos una clase, pronunciamos alrededor de 130 palabras por minuto. Una diapositiva no debe tener más de 15 palabras.
Por lo tanto una charla de 45 minutos requerirá de 240 diapositivas, si queremos escribir TODO lo que decimos, ¡lo cual NO debe hacerse!.
Ningún orador pone todas sus palabras en sus diapositivas pero este ejemplo ilustra cuan poca información puede ser transmitida por diapositiva.
La mayoría de las afirmaciones fácticas e informativas son demasiado largas para el Power Point y, con tan poca información en cada diapositiva, los oradores deben utilizar un gran número de diapositivas.
La información es apilada secuencialmente sobre aún más información. Cuando llega la información nueva, la información previa se ha ido y es muy difícil de entender la conexión y evaluar las relaciones entre las múltiples afirmaciones.
Las presentaciones visuales trabajan mejor cuando los elementos informativos son presentados en yuxtaposición y en un rango visual normal.
Pero no hay lugar para esto en una diapositiva que sigue las plantillas del Power Point ya que menos de la mitad de la superficie de la diapositiva está disponible y, debido a que la resolución es tan pobre, se necesitan letras grandes.
En contraste, las exiguas, superficiales y poco memorables diapositivas tienden a hacer a las audiencias ignorantes y pasivas, y también a disminuir la credibilidad del presentador. Un contenido visual “fino” provoca sospechas “paranoides”: “¿Es todo lo que saben? ¿Están escondiendo algo?”
Por estas razones NO es acertado mostrar textos largos en el Power Point ni obedecer servilmente a sus plantillas.

El canto endemoniado de las sirenas-plantillas de la Odisea de Microsoft que lleva a los presentadores a su perdición.
Los métodos de seducción del las sirenas-plantillas del Power Point varían de un formato a otro, pero todas ejercen la misma atracción sin parangón sobre los presentadores. Su canto está colmado de bellas promesas y, es tan bello, melodioso e irresistible, que los docentes que las escuchan no pueden resistírseles y arrojan sus presentaciones contra los formatos preestablecidos. Los sobrevivientes son asesinados sin piedad por el auditorio.

El otro GRAN problema, como ya lo hemos dicho, es que el software nos “alienta” a “exprimir” TODA la información en formatos y plantillas fijas y a presentarla en una secuencia incesante. Esto nos lleva a un problema en relación con la buena comunicación y enseñanza porque las elecciones pedagógicas y retóricas que el orador debería haber hecho en una situación concreta ya han sido hechas en forma automática por el software.
Cuando nos disponemos a preparar una nueva presentación en Power Point, en forma inmediata encontramos una plantilla donde ciertas elecciones ya han sido hechas. ¡El Power Point no es democrático!
Hay títulos y textos que han sido dispuestos en lugares determinados y utilizando métodos específicos, disposiciones que deben ser seguidas y viñetas que deben ser llenadas.
Con estas plantillas y reglas, el Power Point hace muy simple crear diapositivas con ciertos tipos de texto y de diseño visual.
Pero es más trabajoso crear diapositivas con otros tipos de texto y de diseño visual. Debemos ser capaces de trabajar con y contra las plantillas y elegir formatos alternativos cuando sea lo apropiado.
Para el usuario promedio esto no es fácil porque el software (como el canto de las sirenas de la Odisea) lo invita a llenar las viñetas más que a pensar en forma independiente. Es simplemente más sencillo.


Disparando con imperativos, oscureciendo con jerarquías.
El problema pedagógico y retórico más obvio con la estandarización del Power Point son por lo tanto las viñetas.
La estructura básica del software y por lo tanto de la clase es el listado de TODO en viñetas. Estas listas de viñetas pueden, tal vez, ayudar a oradores extremadamente desorganizados a ser un poco más organizados y para una audiencia naïve puede crear la apariencia de un pensamiento organizado.
Pero en la realidad de la práctica del día a día, el estilo cognitivo del Power Point es falsamente analítico.
La aproximación mediante viñetas, tan común en los medios empresariales, lleva a formas superficiales y simplificadas de pensamiento.
En primer lugar las viñetas son demasiado generales.
En segundo lugar añade el hecho de que las listas establecen relaciones críticas sin especificar sus conexiones en detalle.
Ya que las listas pueden SÓLO describir tres tipos de relación: secuencias, prioridades y asociaciones.
Pero NO puede explicar relaciones entre elementos ni clarificar relaciones causales o narrativas.
En tercer lugar las viñetas omiten y suprimen importantes líneas de razonamiento tales como cómo funciona algo y cómo está interconectado.
La falta de certeza acerca quien hace qué, cómo, cuando y dónde se vuelve aún más conspicua cuando el usuario permite que la división en viñetas sea seguida por subdivisiones y jerarquías confusas en la misma diapositiva y a lo largo de múltiples diapositivas.

¡Pero el software NO es el problema! Un pensamiento, una escritura y una organización confusos son el problema.
El Power Point NO es la causa de una presentación desorganizada y pobremente planificada.
El problema es en cambio un síntoma de la falla del presentador de emplear los principios básicos de diseño de diapositivas, habilidades básicas de comunicación y técnicas fundamentales de la retórica.
De hecho, NO son las viñetas en sí mismas el problema, sino el uso excesivo y “descerebrado” de ellas lo que destruye la comunicación.
Consejos:
- En cada viñeta coloque solo una idea principal.
- NO utilice las viñetas para presentar una secuencia de ideas.
En otras palabras, ¡utilice las viñetas para presentar un razonamiento INDUCTIVO, no uno deductivo!
La comunicación es SIEMPRE la responsabilidad el emisor y por lo tanto es en esa dirección que debe dirigirse la acusación si la comunicación es confusa, aburrida o inapropiada.
Pero al mismo tiempo es importante no descuidar la importancia del medio. En el usuario sin entrenamiento el software puede hacer que construya su mensaje de una manera problemática.

Enseñando con diapositivas.
La retórica nos enseña que podemos atraer a nuestra audiencia a través de argumentos racionales, la credibilidad del orador y las emociones de los receptores.
Valiosas revelaciones se encuentran en cómo estos tres pilares de la retórica trabajan en conjunto y como se influencian entre si.
Un aspecto importante de la enseñanza NO es el establecimiento secuencial de afirmaciones y hechos sino más bien el acto de transmitir la comprensión de una conexión, causalidad, cronología y complejidad relacional.
Para las ideas básicas del aprendizaje son un impedimento las tendencias jerárquicas, de presentación de ventas y de “esloganizar” del software.
Aprender significa ser capaz de explicar, razonar y averiguar acerca de las cosas. En vez de aprender a hacer preguntas e investigar el contenido, el Power Point enseña a la gente a hablar y pensar frases descontextualizadas. Las diapositivas de Power Point están marcadas por una falta de contenido y un estilo muy vacío.
Las plantillas y viñetas de las diapositivas del Power Point alientan una forma de enseñanza que lleva a un aprendizaje pasivo.
La tecnología invita a un modo didáctico de enseñanza anticuado.
Puesto que el software toma decisiones por nosotros, los docentes no necesitamos preocuparnos por consideraciones retóricas acerca de lo que queremos lograr, lo que tenemos que hacer, por qué lo tenemos que hacer o cómo.
No estamos invitados a pensar retóricamente sino más bien a meramente llenar el formato.
No estamos invitados a examinar nuestro tema en detalle sino meramente a presentar un resumen de nuestra clase, lo cual significa a menudo leer las viñetas en la oscuridad de espaldas a la audiencia.
Este tipo de enseñanza no es probable que despierte la atención de los oyentes y les enseñe a pensar. Un vívido método de aprender y pensar es reducido a un mediocre recitar de un tirón una lista de viñetas.
Expuestos a viñeta tras viñeta a través de largas series de diapositivas, los estudiantes se convierten en estenógrafos sin ningún contacto o comprensión profunda de lo que están escribiendo.
Es bastante malo que los oyentes no entiendan las relaciones existentes entre las diferentes viñetas porque están muy ocupados copiándolas. Aún peor es que no sean conscientes que no entienden.
Este es uno de los riesgos de un teórico: que la información pase del libro del docente a los apuntes de los alumnos sin pasar por el cerebro de ninguno de los dos.
La mayoría de nosotros ha tratado de tomar apuntes y ha creído que ha entendido lo que estaba escribiendo cuando en realidad lo que estaba pasando era que el mero hecho de tomar apuntes evitaba que reflexionáramos sobre el verdadero significado de las palabras que estábamos escribiendo.
De esta forma la tecnología nos pone en el peligro de colocar una barrera entre el docente y el aprendiente en vez de hacer lo que debe hacer, esto es, construir un puente pedagógico entre ambos.
Enseñar a través de viñetas prepara a los estudiantes a presentar afirmaciones pero no les enseña a discutir. Estimula la presentación más que la interacción. Cierra, más que abre, el debate.

A todas estas críticas podemos objetar que las viñetas son solo una forma de “lista de control” pensada para retener los puntos clave.
¡Y esto es por supuesto correcto! Las críticas a las viñetas fallan al no reconocer que las diapositivas no funcionan en el vacío sino, por el contrario, en conexión con la palabra hablada y con la actuación del orador.
El interjuego entre el orador y el modo de presentación es algo que se “salta” por encima muy la ligera en estas críticas.
Como en TODAS las tecnologías, NO es la tecnología per se sino COMO es utilizada, lo que determina los resultados y las consecuencias.
Como nos enseñan la retórica y la psicología cognitiva el Homo Sapiens no recuerda con claridad temas aislados. En especial si hay muchos.
En cambio recordamos lo que esta conectado con un contexto emotivo, lógico o narrativo: descripciones vividas, argumentos e historias.
Entender y recordar ocurren con más facilidad cuando son presentados en un contexto rico.
Y profundidad y contexto son precisamente dos cosas difíciles de comunicar con el Power Point, y son precisamente estos aspectos que el software arriesga a fragmentar.
Tomemos como ejemplo las obras de Platón. Presentar estos libros como viñetas sería “violarlos”. Ya que sus valores se apoyan tanto en su estilo como en sus ejemplos y descripciones.
El uso del Power Point a menudo revela una forma del pensamiento “fino”, tradicional del positivismo.
Es fundamentalmente la estandarización a través de plantillas que transforma y, potencialmente, destruye la comunicación.
La estandarización es peligrosa porque es tan seductoramente simple. Lo mismo se aplica a la utilización de los elementos fijos, ya confeccionados, como el clipart, las animaciones y los autográficos. Debido a que son elementos ya confeccionados son tan simples de utilizar e incluir que a menudo son usados en exceso.
En vez de pensar retóricamente qué servirá mejor al propósito pedagógico, el orador gasta tiempo buscando clipart, autográficos, efectos de sonidos y animaciones que a menudo tienen solo una tenue asociación con el tema de la presentación.
De esta manera, la tecnología desdibuja el objetivo de la presentación y la relación entre el emisor y el receptor.
El PowerPoint fue originariamente diseñado para el mundo empresarial. Es una herramienta retórica desarrollada con el propósito de persuadir. La pregunta es si este software es también una herramienta didáctica apropiada.
Aunque el PowerPoint tiene un número de problemas comunicativos y pedagógicos inherentes, los estudiantes prefieren que los docentes utilicemos esta tecnología. También es aparente que tiene ciertas características tecnológicas con el potencial de crear satisfacción y aprendizaje en los alumnos.
Puesto que este software es tan omnipresente prestemos entonces atención a un problema de comunicación que puede resolverse con un poco de competencia retórica.

“Alfabetización” retórica para los medios
Cuando se utiliza el software se debe tener el cuidado de hacerlo con las premisas propias NO con las de Microsoft.
La solución es de dejar de pensar en términos de tecnología y comenzar a pensar retóricamente.
Como oradores NO debemos pensar en cómo llenar una plantilla. Debemos pensar el propósito, los objetivos y los medios.
¿Qué es lo que queremos lograr? ¿Cómo es la mejor manera de lograrlo? ¿Qué herramientas nos ayudarán mejor? ¿Cuáles son las limitaciones y posibilidades tecnológicas?
Todas estas preguntas son el punto de partida de TODOS los oradores sin importar la tecnología que utilicen.
Como en TODA forma de comunicación, el orador, antes de dar la presentación, debe emular a Cicerón: Debe realizar un análisis retórico de la situación, la audiencia y de las herramientas comunicativas en relación con la intención.
En la actualidad es frecuente hablar de Alfabetización de los Medios, o sea la capacidad de decodificar, comprender y relacionarse con las afirmaciones de los medios de comunicación.
Ha llegado el momento de que los docentes también comencemos a interiorizarnos acerca de la Alfabetización de la Retórica en relación con los medios de comunicación, en otras palabras acerca de la competencia retórica.
Si la Alfabetización de los Medios representa la capacidad de leer e interpretar las afirmaciones de los medios, la Alfabetización de la Retórica de los medios representa la capacidad de crear y comunicar dichas afirmaciones: escribirlos en vez de leerlos, codificarlos en vez de decodificarlos, influenciar en vez de ser influenciado.
Entre estas habilidades está el uso apropiado y persuasivo de herramientas comunicativas como el PowerPoint.

Aprendizaje multimedia.
Las habilidades prácticas requieren de una comprensión teórica.
Por esto es importante comprender el significado de aprendizaje multimedia: Complementar
[2] la presentación de un docente con textos, ilustraciones y sonido involucra al mismo tiempo las posibilidades y limitaciones pedagógicas del software.
Y esto está íntimamente relacionado con la forma en la que el Homo Sapiens percibe y decodifica la información.
La neurociencia cognitiva nos da tres teorías que describen como trabaja el Sistema Nervioso Central del Homo Sapiens.
1. Procesamos información a través de dos canales separados: un canal auditivo y verbal que procesa el sonido y los estímulos verbales, y un canal visual que procesa imágenes y estímulos visuales.
En una presentación con Power Point las palabras del orador y los efectos sonoros serán captados por la vía auditiva mientras que las palabras y las ilustraciones en la pantalla serán captadas por la vía visual.
Luego nuestra memoria de trabajo
[3] conectará, seleccionará y organizará los estímulos auditivos y visuales a través de los canales respectivos, antes de que las modalidades verbales y visuales se unan finalmente en la memoria de largo plazo. Todo esto parece sencillo pero NO lo es.
2. Ambos canales informativos tienen una capacidad de procesamiento limitada. Esto es de particular relevancia en el procesamiento de estímulos multimedia como el Power Point.
3. El aprendizaje requiere de una considerable actividad cognitiva en ambos canales. Cuando estamos en una situación de aprendizaje estamos expuestos en forma simultánea a palabras, imágenes y sonido, corriendo por lo tanto el riesgo de una sobrecarga cognitiva.
En la progresión desde la percepción sensorial a la memoria sensorial, y desde allí a la memoria de trabajo y finalmente a la memoria de largo plazo, TODA la enseñanza y el aprendizaje conllevan el riesgo de la sobrecarga cognitiva.
Si estoy muy ocupado viendo, no estoy escuchando adecuadamente. Si estoy muy ocupado escuchando no puedo leer o tomar apuntes correctamente.
En las presentaciones con Power Point la sobrecarga cognitiva es un riesgo constante. Porque estamos continuamente procesando diferentes representaciones como textos escritos, diseños, ilustraciones, gráficos, animaciones, efectos sonoros, etc.
Nuestro Sistema Nervioso Central NO tiene suficiente capacidad para procesar todo esto y las palabras del orador.
La retención y procesamiento de las múltiples y diferentes formas de representación absorben nuestra capacidad de pensamiento y llevan a la sobrecarga cognitiva.
Debido a que la información verbal y visual nos bombardean tan rápida y fragmentariamente, los miembros del auditorio no pueden ni procesar ni retener la información en su memoria de trabajo como así tampoco transferirla a la memoria de largo plazo.
Por todo esto es MUY importante que durante la presentación el docente, que esta realizando un “delivery” de información a su público, planifique la velocidad de entrega exacta de dicho “delivery” para no realizarla en forma rápida (el público no puede procesar ni retener y se “pone” en OFF) ni lenta (el público se aburre y también se “pone” en OFF).

Reundancia y foco retórico
La solución es simple y retórica. En primer lugar el docente debe resecar TODO aquello que no sea directamente relevante al foco principal y al objetivo deseado de la enseñanza.
En segundo lugar debemos generar redundancia.
Podemos hacer esto de dos maneras: Podemos repetir ideas en un periodo de tiempo o repetirlas simultáneamente, esto es comunicar el mismo contenido de diferentes maneras en el mismo momento.
Repitiendo ideas en un periodo de tiempo creamos una redundancia diacrónica, como cuando repetimos verbal o visualmente algo que presentamos anteriormente. Podemos decir o mostrar la misma cosa en diferentes formas, por ejemplo reformulando los mimos temas, dando diferentes ejemplos o primero presentando algo en forma oral y luego en forma escrita, o primero con una ilustración y luego con palabras.
También podemos crear una redundancia sincrónica, que es una repetición simultánea, comunicando algo verbal y visualmente al mismo tiempo. Podemos describir los elementos relevantes en una ilustración o enfatizar qué es lo que la audiencia debe observar en la pantalla.
Como hemos observado debemos ser concientes que el Power Point es una herramienta multimedia. Pero también debemos recordar que una presentación es primariamente una exposición oral.
La utilización de texto, sonido e ilustraciones deben apoyar al orador NO reemplazarlo. Por lo tanto debemos recordar los tradicionales objetivos retóricos de persuadir, enseñar y entretener.
Debemos recordar la doctrina retórica del inventio
[4], que nos enseña cómo encontrar el mejor contenido y los argumentos más convincentes. Y la cual nos enseña a preferir explorar un único argumento central en vez de recitar en forma superficial una “avalancha” de diferentes argumentos.
De la misma forma la doctrina retórica nos habla acerca del apropiado desarrollo de nuestro tema, el dispositio
[5], que las diferentes secciones de nuestra disposición tienen diferentes funciones: La introducción debe estimular el interés y ganar la buena voluntad y la credibilidad de nuestro público. La presentación del tema debe ser breve, clara y concisa. Nuestra argumentación debe proveer la prueba de nuestras tesis y refutar las objeciones de nuestros oponentes. Y nuestras conclusiones deben resumir los aspectos más importantes de nuestra presentación y ser un llamamiento relevante para los sentimientos y la acción de nuestro auditorio.
Esa palabrería que a menudo acompaña a las presentaciones de Power Point también se beneficiaría si prestara atención a los requerimientos retóricos acerca de que el lenguaje que usamos no solo debe ser claro, correcto y apropiado sino también VIVIDO. Es el uso de tropos
[6] y de un lenguaje figurativo que agudiza nuestros oídos y estructura nuestro pensamiento: Anécdotas y descripciones, aliteraciones[7] y asonancias[8], metáforas y metonimias[9]. A estos “dispositivos” verbales no se les da espacio cuando utilizamos las listas PowerPoint para presentar nuestro contenido.
Para evitar que estas reglas generales acerca de los argumentos, disposiciones y el uso del lenguaje se petrifiquen en categorías rígidas, como las plantillas del Power Point, deben estar siempre subordinadas a los requerimientos retóricos de atención a la funcionalidad y consideración de la situación concreta.
El orador debe elegir el momento correcto y oportuno según las necesidades del contexto y la situación (kairos) para decir lo que es pertinente y apropiado (aptum).

Funcionalidad antes que forma
A pesar de las objeciones en contra del Power Point muchas personas
NO ven ningún problema en este software. Dicen que uno no puede culpar a un martillo porque alguien lo usa para destruir en vez de para construir.
NO es Microsoft sino los usuarios incompetentes los que hacen las pobres presentaciones.
Podríamos decir que les falta conciencia y competencia retórica, que les falta alfabetización retórica de los medios.
Este argumento concuerda con la visión de Aristóteles de la retórica como una techné
[10] amoral, la tecnología de información tiene un carácter puramente instrumental. Aristóteles afirma que aparte de la virtud, las personas pueden usar incorrectamente todo, incluida la retórica. Es como el cuchillo, dice Aristóteles: En las manos del criminal puede ser utilizado para matar, mientras que en las manos de un cirujano puede ser usado para salvar vidas.
Aristóteles podía casi siempre tener razón pero debemos recordar la afirmación de Neil Postman acerca de que toda tecnología es una ideología.
Debemos escuchar a los especialistas en comunicación que nos enseñan que la comunicación forma y la tecnología influencia la manera que la gente piensa, habla y actúa. TODO tipo de tecnología, todo medio, tiene limitaciones, contiene ciertas posibilidades y restricciones.
Si clase tras clase exprimimos ideas complejas en series de diapositivas dispares, con plantillas rígidas y vinetas fragmentadas, simplificamos no solo el discurso y el contenido sino también la forma en que percibimos el tema. Es más, influenciamos TODAS nuestras formas de pensamiento.
Aristóteles tiene razón cuando dice que no es la herramienta o la tecnología en sí misma la que genera el problema.
El PowerPoint NO es el que “asesina” la enseñanza o el aprendizaje. Los docentes y oradores somos los que “asesinamos” la enseñanza y el aprendizaje.
Pero utilizar el PowerPoint es como tener una ametralladora AK-47 cargada sobre el escritorio: usted puede hacer cosas muy desagradables con ella.
Esto es algo que ciertamente debe evitarse, y la mejor manera es pensar retóricamente.

[1] La retórica es la disciplina transversal a distintos campos de conocimiento que se ocupa de estudiar y de sistematizar procedimientos y técnicas de utilización del lenguaje puestos al servicio de una finalidad persuasiva o estética del mismo, añadida a su finalidad comunicativa.

[2] Para que quede claro que el docente sigue siendo la figura central de la clase complementar significa “añadirle algo para completarlo”.

[3] La Memoria de trabajo está relacionada con el almacenamiento temporal de la información (memoria de “ultra” corto plazo). Consiste en la activación de un grupo de neuronas que se mantienen activas en la corteza prefrontal. Permite mantener activada una cantidad limitada de información necesaria para guiar la conducta "online". Algunos autores la comparan con la función de la memoria RAM en las computadoras.

[4] La finalidad de esta fase es establecer los contenidos del discurso. El término inventio procede del latín invenire que a su vez procede de un término griego que significa "hallazgo", pues de lo que se trata es de que el orador seleccione en un repertorio prefijado de temas aquellos que son los más adecuados a su exposición. Se trata de invenire ("hallar") en la memoria, llena de "tópicos" o "lugares" las ideas propias o heredadas de la sociedad en general, susceptibles de ser utilizadas en el discurso.

[5] Este término latino es una traducción del concepto de la retórica griega conocido como τἀξις que quiere decir "disposición". La finalidad de esta parte de la preparación discursiva es la organización de los elementos de la inventio en un todo estructurado. Son relevantes a este respecto el número de partes del discurso y su orden de aparición.
En cuanto a las partes, los discursos pueden presentar una estructura bipartita (en la que las dos partes mantienen una tensión recíproca dentro del conjunto) o tripartita (en la que se supone un desarrollo lineal con principio, medio y fin).
La estructuración tripartita, la más frecuente, consta de una parte inicial que tiene por objeto captar la atención del oyente e indicar a este la estructuración del discurso; una parte media con narratio (exposición del asunto y tesis del orador al respecto) y argumentatio (con las razones que sustentan dicha tesis); y, finalmente, una peroratio o recapitulación de lo dicho con apelaciones al auditorio.

[6] Figura retórica que consiste en emplear las palabras en sentido distinto del que propiamente les corresponde.

[7] Figura que consiste en la repetición notoria del mismo o de los mismos sonidos, sobre todo consonánticos, en una palabra o frase: "el ruido con que rueda la ronca tempestad" es un ejemplo de aliteración.

[8] Correspondencia de vocales a partir del último acento en dos o más palabras.

[9] La metonimia es un fenómeno de cambio semántico por el cual se designa una cosa o idea con el nombre de otra, sirviéndose de alguna relación semántica existente entre ambas.

[10] Para Aristóteles existe una importante diferencia entre techné y técnica, la segunda busca solamente la producción de un objeto útil, la primera busca un acto perfecto que contribuya a una vida cualificada, es decir, éticamente buena y políticamente justa.